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Introducción

Las taxonomías de
objetivos son un recurso teórico que proporciona una descripción sistemática,
ordenada y argumentada de los resultados posibles de transitar en un proceso de
enseñanza y aprendizaje. Cada categoría integra de manera exhaustiva los
niveles cognitivos posibles de alcanzar por un aprendiz, los que están a su vez
integrados por diversas acciones agrupadas en función de su similitud
conceptual con el nivel cognitivo que lo representa, facilitando la elección de
estas. El valor de la taxonomía recae, pues, en la posibilidad de diferenciar
tipos de objetivos posibles, al menos como hipótesis y ofrecer un marco para su
elección.  (Gimeno, 2002).

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Benjamín Bloom dio a
conocer su teoría de las habilidades del pensamiento en el año de 1956, con la
cual describe el proceso del aprendizaje, que fue denominada como la Taxonomía
de Bloom.

Esta teoría tuvo como
objetivo primordial establecer los niveles en los que se desarrolla el proceso
del aprendizaje en los seres humanos, estableció niveles en los que describe el
grado de complejidad que el pensamiento requiere para desarrollar un aprendizaje
completo e integral, pasando por distintas fases, que van desde recordar hasta
crear.

Resulta importante
destacar que uno de sus alumnos Lorin Anderson dio continuidad fiel al trabajo
del maestro Bloom, psicólogo estadounidense que creo toda una escuela dedicada
al análisis y estudio de las llamadas habilidades del pensamiento. Lorin hizo
suyos los estudios de Bloom, actualizando el orden de clasificación de su mentor
e incluso propuso la Taxonomía de Bloom en la era digital. Esta última
clasificación tiene como importante clasificación la escala de menor a mayor y
la está igualmente relacionada con los verbos de aplicación que nos permiten
identificar cada una de las etapas del conocimiento o de sus habilidades para
el aprendizaje1.

 

Desarrollo

Benjamin S. Bloom nació
el 21 de febrero de 1913 en Lansford, Pensilvania y falleció el 13 de
septiembre de 1999. Titular de una licenciatura y una maestría por la
Universidad del Estado de Pensilvania (1935) se doctoró en Educación en la
Universidad de Chicago en marzo de 1942. 
De 1940 a 1943, formó parte de la plantilla  de 
la  Junta  de 
Exámenes  de  la  Universidad  de 
Chicago,  tras  lo 
cual  pasó  a  ser  examinador 
de  la  universidad, 
puesto  que  desempeñó hasta 1959.

Su primer nombramiento como
profesor en el Departamento de Educación de la Universidad de Chicago tuvo lugar
en 1944.  Con el tiempo, en 1970, fue distinguido
con el nombramiento de Catedrático Charles H. 
Swift.  Fue asesor en materia de educación
de los gobiernos de Israel, India y de varios otros países.  Hasta aquí he reseñado algunos de los hechos
relativos a su vida y a su carrera. Pero para conocer a este hombre y su trabajo
hemos de ahondar en las ideas que defendía y en sus logros como profesor,
estudioso e investigador en el campo de la educación. Ésa es la historia que
voy a contar. (Eisner, 2000).

La taxonomía cognitiva

Uno de los mayores
talentos de Bloom era su olfato para las cosas significativas. Su trabajo inicial
más importante se centraba en lo que podría llamarse “la operacionalización de
los objetivos educativos”. Como ya he dicho, su maestro era Ralph W. Tyler.
Cuando Bloom vino a Chicago, trabajó con Tyler en la oficina del examinador y
le llamó la atención sobre la importancia de elaborar especificaciones mediante
las cuales pudieran organizarse los objetivos educativos de acuerdo con su
complejidad cognitiva. Si pudiera desarrollarse tal organización o jerarquía, los
examinadores de la universidad contarían con un procedimiento más fiable para
evaluar a los estudiantes y los resultados de la práctica educativa. El
resultado de este trabajo fue su libro Taxonomía de los objetivos educativos:
Tomo I, el dominio cognitivo (Bloom & et al., 1956), una publicación que
ha sido utilizada en todo el mundo como ayuda en la preparación de materiales
de evaluación.

La taxonomía cognitiva
se basa en la idea de que las operaciones cognitivas pueden clasificarse en
seis niveles de complejidad creciente. Lo que tiene de taxonómico la taxonomía
es que cada nivel depende de la capacidad del alumno para desempeñarse en el nivel
o los niveles precedentes. Por ejemplo, la capacidad de evaluar – el nivel más
alto de la taxonomía cognitiva – se basa en el supuesto de que el estudiante,
para ser capaz de evaluar, tiene que disponer de la información necesaria,
comprender esa información, ser capaz de aplicarla, de analizarla, de
sintetizarla y, finalmente, de evaluarla. La taxonomía no es un mero esquema de
clasificación, sino un intento de ordenar jerárquicamente los procesos cognitivos.

Una de las
consecuencias que se derivan de las categorías de la taxonomía es que no son
sólo un medio a través del cual pueden definirse tareas de evaluación, sino que
también proporcionan un marco para la formulación de los propios objetivos. A
Bloom le interesaba proporcionar una herramienta práctica y útil, que fuese
congruente con las características de los procesos mentales superiores, según
se los consideraba en aquella época.

A la publicación de la
taxonomía cognitiva siguió la publicación de la taxonomía afectiva. El trabajo
de Bloom supuso una contribución destacada porque exploraba el terreno en que
los educadores estaban interesados en adentrarse. (ALIAGA
OLIVERA, 2012).

Clasificación de la taxonomía de Bloom

Benjamín Bloom, en su
taxonomía clasifica y ordena el aprendizaje, facilitando la acción
planificadora de los Docentes, considera 3 categorías del saber:

Campo cognoscitivo

Comprende el área
intelectual que abarca las subáreas del conocimiento, la comprensión, la
aplicación, el análisis, la síntesis y la evaluación; donde cabe destacar que
algunas de éstas presentan subdivisiones.

Conocimiento: Implica conocimiento de hechos
específicos y conocimientos de formas y medios de tratar con los mismos,
conocimientos de lo universal y de las abstracciones específicas de un
determinado campo del saber. Son de modo general, elementos que deben
memorizarse.

Comprensión: El conocimiento de la compresión
concierne el aspecto más simple del entendimiento que consiste en captar el
sentido directo de una comunicación o de un fenómeno, como la comprensión de
una orden escrita u oral, o la percepción de lo que ocurrió en cualquier hecho
particular.

Aplicación: El conocimiento de aplicación es
el que concierne a la interrelación de principios y generalizaciones con casos
particulares o prácticos.

Análisis: El análisis implica la división de un todo en sus
partes y la percepción del significado de estas en relación con el conjunto. El
análisis comprende el análisis de elementos, de relaciones, etc.

Síntesis: A la síntesis concierne la comprobación de la unión
de los elementos que forman un todo. Puede consistir en la producción de una
comunicación, un plan de operaciones o la derivación de una serie de relaciones
abstractas.

Evaluación: Este tipo de conocimiento
comprende una actitud crítica ante los hechos. La evaluación puede estar en
relación con juicios relativos a la evidencia interna y con juicios relativos a
la evidencia externa.

Campo psicomotriz

Dentro de este dominio
se clasifican fundamentalmente las destrezas. Estas son conductas que se
realizan con precisión, exactitud, facilidad, economía de tiempo y esfuerzo.
Las conductas del dominio psicomotriz pueden varias en frecuencia, energía y
duración. La frecuencia indica el promedio o cantidad de veces que una persona
ejecuta una conducta. La energía se refiere a la fuerza o potencia que una
persona necesita para ejecutar la destreza, y la duración en el lapso durante
el cual se realiza la conducta. Ejemplo de objetivo en este dominio: Escribir
en forma legible. En el aprendizaje de destrezas como en el de otras
habilidades, el docente puede proponer como objetivo, no sólo que el alumno realice
la conducta con precisión y exactitud, sino también que la use siempre que su
empleo sea pertinente. Por ejemplo, no sólo se puede plantear como objetivo que
el alumno aprenda a escribir en forma legible, sino que siempre lo haga de esa
manera. En este caso el objetivo ya no es la destreza para escribir en forma legible sino el hábito de
escribir en forma legible. (Perez & Sepulveda, 2008).

 

 

Objetivos
que conforman el dominio psicomotriz

DESTREZA: Montar, Calibrar, Armar, Conectar, Construir,
Limpiar, Componer, Altar, Fijar, Trazar, Manipular, Mezclar.

 

Campo
afectivo

El criterio que sirve de base para la discriminación
de las categorías de los objetivos en el campo afectivo es el grado de interiorización
que una actitud, valor o apreciación revela en la conducta de un mismo
individuo. Los objetivos del campo afectivo se manifiestan a través de la
recepción, la respuesta, la valorización, la organización y la caracterización
con un valor o un complejo de valores.

Niveles de objetivos en el dominio afectivo

NIVEL I

NIVEL II

NIVEL III

NIVEL IV

NIVEL V

Toma de conciencia

Responder

Valorar

Organización

Caracterización por medio de un complejo de valores

Preguntar Describir
Dar Seleccionar Usar
Elegir Seguir Retener Replicar Señalar

Contestar Cumplir Discutir Actuar Informar Ayudar
Conformar Leer Investigar

Explicar Invitar Justificar Adherir Iniciar Proponer
Compartir Defender

Adherir Defender Elaborar Jerarquizar Integrar
Combinar Ordenar Relacionar

Actuar
Asumir Comprometerse Identificarse Cuestionar
Proponer

 

 

 

 

 

Conclusión

En el año 1948 un grupo
de educadores clasificaron los objetivos educativos en tres aspectos: el
cognitivo, el afectivo y el psicomotor, es así que en 1956 el aspecto cognitivo
fue desarrollando su taxonomía de objetivos educativos por Benjamín Bloom y es
por esto que toma su nombre.

La Taxonomía de
objetivos de la Educación, o también conocida por Taxonomía de Bloom, es un
esfuerzo para jerarquizar las Habilidades del Pensamiento, clasifica los
diferentes objetivos y habilidades que los docentes pueden proponer a sus
estudiantes. La taxonomía contiene varias dimensiones la Afectiva, Psicomotora
y Cognitiva; las cuales describen el modo de como los seres humanos reaccionan
emocionalmente; como manifiestan su pericia para manipular físicamente una
herramienta o instrumento; o en su caso la habilidad para pensar las cosas. Los
niveles de la Taxonomía de Bloom contienen en orden ascendente, los siguientes:
Conocimiento, Comprensión, Aplicación, Análisis, Síntesis y Evaluación.

La taxonomía de Bloom
es de fundamental importancia dentro del diseño de las estrategias de
enseñanza, ya que es clave para estructurar y comprender el proceso de
aprendizaje perteneciente al dominio cognitivo que se encarga de procesar
información, conocimiento y habilidades mentales. Esta taxonomía mediante una
estructura jerárquica que va de lo más simple a lo más complejo busca que los
alumnos logren los objetivos educacionales. Los docentes cuando planifican su
sesión de aprendizaje deben de tener en cuenta estos niveles, realizando
diversas actividades, avanzando de un nivel a otro hasta llegar a los más
altos. Es así que la taxonomía de Bloom se ha convertido en pieza fundamental
para llegar a alcanzar los objetivos del proceso de aprendizaje.

 

 

 

Bibliografía

ALIAGA OLIVERA, S. W.
(2012). TAXONOMIA DE BLOOM. Universidad Cesar Vallejo. Obtenido de
https://santiagowalteraliagaolivera.files.wordpress.com/2012/03/4-taxonomia-de-bloom1.pdf

Bloom,
B., & Broder, L. (1958). Problem-solving processes of college students.
Chicago, Illinois: University of Chicago Press.

Bloom,
B., & et al. (1956). Taxonomy of educational objectives: Handbook I, The
cognitive domain. Nueva York: David McKay & Co.

Eisner,
E. W. (2000). BENJAMIN BLOOM. Perspectivas: revista trimestral de educación comparada , XXX(3), 423-432. Obtenido de
http://www.ibe.unesco.org/sites/default/files/blooms.pdf

Gimeno,
J. (2002). La Pedagogía por Objetivos: Obsesión por la Eficiencia (110 ed.).
Madrid: Ediciones Morata.

Jerez
Yáñez, O. (2012). LOS RESULTADOS DE APRENDIZAJE EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR POR
COMPETENCIAS. Granada, España: Universidad de Granada.

Perez,
C., & Sepulveda, M. F. (25 de abril de 2008). Taxonomía de Benjamin
Bloom. Obtenido de https://mafrita.wordpress.com/

Rosas
Arellano, K., Fuentes Melo, A., Lorencez Quintanilla, R., Heras Velázquez, E.,
& Guerrero Gámez, P. A. (7 de noviembre de 2011). Taxonomía Bloom.
Habilidades del pensamiento. Obtenido de

Salazar
Floriano, M. (2011). Importancia de la taxonomia de Bloom. Obtenido de
http://www.academia.edu/9708173/Importancia_de_la_taxonomia_de_Bloom

1 (Taxonomía Bloom. Habilidades del pensamiento, 2011)

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